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sábado, 1 de diciembre de 2012

TU PALABRA ES LUZ PARA NUESTRO CAMINAR




LA BIBLIA

 
 


EL LIBRO DEL PUEBLO DE DIOS
La Biblia
(Traducción argentina)


CONTROL MAS MAUSE

PARA SEGUIR EL VINCULO
1990
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  • El Nuevo Testamento
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    1. “La Palabra de Dios”



      En varias ocasiones Chiara Lubich se refirió al lugar privilegiado que se les daba a las palabras del Evangelio y a los frutos que provocaba, en los comienzos de los Focolares. En este breve fragmento de un escrito inédito titulado “La Palabra de Dios”, emerge la decisión de ingresar en la escuela de Jesús-Verdad, hasta alcanzar un reino de luz y fascinación. Desde la recepción plena de las palabras del juicio final (Mateo 25, 40), a la experiencia de participar de la caridad de Dios, hasta descubrir que toda palabra de Jesús es amor y produce amor. Así nació la práctica de la “Palabra de vida”: el esfuerzo de convertir en vida una frase de la Escritura.

      ...Ya teníamos la firme convicción de que Dios es amor y por lo tanto merecía todo nuestro pobre amor personal. Ya habíamos comprendido que, para amarlo, era nuestro deber hacer su voluntad, y que una voluntad suya particular era la que nos había legado antes de morir: “Ámense mutuamente como yo los he amado”. Ya habíamos hecho nuestros primeros esfuerzos para ponerla en práctica, alimentándonos de la Eucaristía y encontrando en Jesús crucificado –especialmente en su abandono– la clave para mantenerla. Por lo tanto Jesús había podido ver realizadas sus palabras –esperamos– en nuestra minúscula comunidad: “Donde dos o tres están reunidos en mi nombre allí estoy yo en medio de ellos”. Fue más o menos a esta altura de nuestra historia cuando se comenzó a elegir periódicamente una frase del Evangelio como norma de nuestro vivir.

      El amor a la verdad

      Poco antes una de nosotras, en la afanosa búsqueda y diligente estudio de la escuela laicizante, había creído que tenía que “buscar la verdad”. Con esa finalidad había indagado en la filosofía, sin por eso mantener esta tarea al margen de las manifestaciones sinceras de una vida piadosa y practicante. Luego, bajo el arreciar de la guerra, hizo un nuevo “descubrimiento” simple e inmenso: Jesús es la Verdad; y si queremos alcanzar la verdad tenemos que seguir a Jesús, el Verbo encarnado. En el Evangelio podríamos encontrar su doctrina, frase por frase, palabra por palabra.

      El atractivo del Evangelio

      Escrito con divina expresión escultural, nos ofrecía reales “palabras de vida”, palabras que se podían convertir en vida. Por otra parte, ante ellas incluso las mejores palabras leídas en los libros de piedad parecían aguadas, y las que llenaban nuestros libros de cultura y de filosofía se disipaban en lo vano. La Palabra de Dios tenía un respiro amplio, con posibilidades de aplicación universal. Yo, tú, blancos, negros, el hombre del primer siglo, el del dos mil, la madre y el diputado, el campesino y el preso, el niño y el abuelo: todo hombre venido al mundo podría vivir la Palabra de Dios, cada Palabra de Dios. “Les aseguro que si la justicia de ustedes no es superior a la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos”. “Perdona setenta veces siete…”. “Da a quien te pide…”.

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