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sábado, 24 de agosto de 2013

UN SOLO CUERPO


 

EN UNIDAD

 

“Un solo Cuerpo y un solo Espíritu como una es la esperanza a la que habéis sido llamados” (Ef 4.5)

 

1. Reflexión

 

La unidad con Dios es la que debemos tener cuando queremos adorar, pero ésta es inseparable de la unidad con los hermanos. Tal vez la primera medida que deberíamos tomar los cristianos sea la de examinarnos acerca de nuestra unidad fraterna, pero con la luz del Espíritu, dejando a un lado nuestros prejuicios (juicios formados previamente), pidiendo al Señor con corazón sincero su luz y su verdad (Sal 43,3). Tampoco estaría mal reflexionar una y otra vez sobre las palabras del Señor, cuando próximo a la pasión oraba al Padre diciendo: “Que todos sean uno. Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado. Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno como nosotros somos uno: yo en ellos y tú en mí, para que sean perfectamente uno, y el mundo conozca que tú me has enviado y que los has amado a ellos como me has amado a mí! “ (Jn 17,21-23). ¿No es motivo suficiente para rompernos el corazón la ya tan vieja existencia de divisiones entre los cristianos, cuando el Maestro condicionaba la fe del mundo a la unidad de sus discípulos? Estamos preocupados de muchos modos y con muchos proyectos en la evangelización del mundo, pensamos mucho, nos esforzamos mucho, pero tal vez tendríamos que acusarnos ante el Señor de hacer las cosas a nuestro modo en vez de seguir sus instrucciones, porque mientras él relacionó nuestra unidad con el éxito de la evangelización, nosotros casi hemos hecho caso omiso de lo que para él era tan importante y hemos minusvalorado su consejo.

 

¨       ¿Qué pasaría si respondiéramos de corazón a la palabra que nos pide que vivamos “de una manera digna de la vocación con que habéis sido llamados, con toda humildad, mansedumbre y paciencia, soportándoos unos a otros por amor, poniendo empeño en conservar la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz” (Ef 4,1-3)? 

¨       ¿Y si viviéramos el mandato de Pablo cuando dice: “Os conjuro, hermanos, por el nombre de vuestro Señor Jesucristo, a que tengáis todos un mismo hablar, y no haya entre vosotros divisiones; antes bien, estéis unidos en una misma mentalidad y un mismo juicio” (1 Co 1,10)?

¨       ¿Qué pasaría si siguiéramos el consejo del apóstol Pedro cuando nos exhorta diciendo:“ Tened todos unos mismos sentimientos, sed compasivos, amaos como hermanos, sed misericordiosos y humildes. No devolváis mal por mal, ni insulto por insulto; por el contrario, bendecid, pues habéis sido llamados a heredar la bendición” (1 P 3,8-9)?

 

Sí, sería algo muy hermoso, una presencia viva del Reino de Dios entre los hombres, una fuente de glorificación permanente a nuestro Dios, y al mismo tiempo el testimonio de amor y presencia de Dios que tal vez está esperando de nosotros esta Humanidad que busca sin saber qué, mientras camina envuelta en tinieblas, reales en parte porque los cristianos llamados a ser luz no hemos sabido encenderla con la chispa de la unidad y el amor mutuo al que estamos llamados. ¿No es una buena razón para clamar e interceder por la unidad antes de postramos ante nuestro Dios para adorarle y mientras le adoramos? 

 

2. Palabra profética

 

¨       “En la adoración se realiza la unidad, permanecéis unidos a mí y yo os uno entre vosotros. ¡Si mi Iglesia me adorara y se postrara ante mí en humildad y arrepentimiento, yo derramaría sobre ella el don de la unidad...!

¨       “Sólo desde la unidad con mi Hijo y desde la unidad entre vosotros podréis salir a luchar y enfrentaros a los enemigos. Sólo en unidad les podréis vencer. Si vais divididos, quedaréis derrotados en el campo de batalla. En la adoración se acrecienta la unidad con mi Hijo y entre vosotros”.

¨       “En vuestra común adoración e intercesión tenéis el camino más directo para llegar juntos hasta mí y el mejor medio para permanecer unidos”.

 

 

1 comentario:

  1. ¨ “En la adoración se realiza la unidad, permanecéis unidos a mí y yo os uno entre vosotros. ¡Si mi Iglesia me adorara y se postrara ante mí en humildad y arrepentimiento, yo derramaría sobre ella el don de la unidad...!


    ¨ “Sólo desde la unidad con mi Hijo y desde la unidad entre vosotros podréis salir a luchar y enfrentaros a los enemigos. Sólo en unidad les podréis vencer. Si vais divididos, quedaréis derrotados en el campo de batalla. En la adoración se acrecienta la unidad con mi Hijo y entre vosotros”.


    ¨ “En vuestra común adoración e intercesión tenéis el camino más directo para llegar juntos hasta mí y el mejor medio para permanecer unidos”.

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